Desaladoras y acueductos para paliar la falta de agua
| Autor: Álvaro Cepeda Neri * | Sección:
Conjeturas |
19 febrero 2012
Algunos países han desarrollado la tecnología desaladora de agua, entre éstos Israel, cuya agricultura y ganadería es una de las más productivas del Oriente Medio. Al carecer de agua para riego e incluso potable, han recurrido a las desaladoras para abastecerse. Y debido a que hemos trastornado el clima con la quema de combustibles, el aumento de población (somos más de 7 mil millones de humanos) y la cría de ganado y avicultura, la demanda para satisfacer los requerimientos de agua es geométrica.
En nuestro país, la sequía lleva más de una década y apenas toma conciencia el calderonismo responsable de solucionar el problema, ya que la Comisión Nacional del Agua es un órgano descentralizado y con autonomía relativa de la administración federal; y podría llegar a un punto irreversible si no se ponen en función desaladoras y acueductos (no como la barbarie del desgobernador de Sonora, el tal Guillermo Padrés Elías, que metió las cuatro al apoyar a Ernesto Cordero, porque éste le entregó una millonada del presupuesto de egresos a escondidas; que intenta robarse el agua del Valle del Yaqui para su proyecto mafufo en Hermosillo). Las desaladoras israelitas y canadienses quitan la sal al agua de mar con tal precisión que se obtiene agua pura para beber, usar en hogares, para el campo y ganadería.
No hay otra solución, en lugar de esperar que llueva y a muy alto costo surtir del líquido con pipas (que de todos modos no pueden llegar a la Sierra Tarahumara) y que muy poco alivia la necesidad de ésta por las costas del Atlántico y Pacífico (Mar de Cortés, en el caso de Sonora y Sinaloa; Golfo de México, para Tamaulipas, Coahuila, Chihuahua, Veracruz, Durango, Colima, etcétera) se tiene acceso al agua salada que succionada por desaladoras sería conducida a sus destinos. También hay propuestas, no muy cuerdas, como construir acueductos desde Tabasco, Chiapas y tal vez Campeche, para transportarla al Distrito Federal y dejar de quitarle el agua a mexiquenses y sus pueblos indígenas.
La población requiere desaladoras para surtir las presas y construir acueductos. Millones de mexicanos, sobre todo en Durango, Colima, Chihuahua, Sonora, Sinaloa, Coahuila y Tamaulipas, sufren por falta de agua para beber y cubrir sus requerimientos básicos, no se diga para siembras, ganado y avicultura. En el Sur de Sonora se realizaban tres cosechas al año; hoy el agua disponible alcanza para una sola (y Padrés se la quiere robar). Varias entidades están por las mismas. Y se deben de importar miles de toneladas de granos con un gasto multimillonario, lo que crea encarecimiento y desempleo rural.
La expresión aquella: “¡Es la economía, estúpidos!”, debe modificarse y parafrasear: ¡son las desaladoras, estúpidos! La quiebra agrícola rebasa los 100 mil millones de pesos y Felipe Calderón asegura tener 34 mil millones; mientras la sequía ha generado que millones de indígenas mueran de hambre y enfermedades curables. Y otros tantos no tengan agua ni para calmar la sed. No hay otra: ¡desaladoras y acueductos para el presente: así que manos a la obra!
*Periodista

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